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La leucemia

Definición

La leucemia es una enfermedad que afecta a los tejidos que forman la sangre, como la médula ósea o el sistema linfático. Se caracteriza, principalmente, por la producción de glóbulos blancos anormales, que se reproducen de manera incontrolada, reemplazando así a las células sanas e impidiendo que la sangre cumpla su función. Sin embargo, algunas leucemias no tienen su origen en la producción masiva de los glóbulos blancos, sino en la proliferación de otras células sanguíneas.

Origen

Los primeros registros de pacientes con una enfermedad parecida a la leucemia fueron aportados, en 1827, por el médico francés Velpeau. Éste observó en un paciente de 63 años una anomalía física, ya que presentaba un crecimiento descomunal del abdomen, añadiendo fiebre y debilidad. Una vez hecha la autopsia, pudo identificar que el hígado y el bazo tenían un tamaño fuera de lo común y la sangre poseía unas características diferentes, en cuanto a color y consistencia.

 

Por otra parte, Barth estudió, en 1839, a una paciente cuya sangre fue analizada por Donné, el cual observó en la autopsia al microscopio las primeras células leucémicas, que describió como unos "glóbulos mucosos muy parecidos a las células del pus".

 

No fue hasta 1845 que tres investigadores europeos iniciaron los estudios de la leucemia en pacientes vivos. La investigación comenzó en Alemania, cuando el patólogo Virchow afirmó que no se trataba de un problema infeccioso, sino de una patología que afectaba a ciertos órganos, a la que propuso llamar “sangre blanca”. Al mismo tiempo, en Escocia, Bennett y Craigge desarrollaron un estudio en el cual reconocieron la entidad como un problema propio de los glóbulos blancos.

 

Dos años después, el alemán propuso el término de “leucemia” para denominar esta patología. Diferenció en su investigación dos tipos de leucemia: esplénica, asociada con la esplenomegalia (agrandamiento del bazo), y linfática, que presentaba aumento de tamaño de los ganglios linfáticos. Pasados 10 años, en 1857, Friedreich, acuñó el término “leucemia aguda” a una nueva modalidad de ésta y, a su vez, el físico y matemático Neumann, estableció la existencia de la “leucemia mielógena”.

 

En 1891, el médico Paul Erlich consiguió distinguir las diferentes etapas madurativas de los leucocitos e identificar las diferentes variantes de las células leucémicas.

 

Hasta el año 1903, la leucemia solo tenía dos clasificaciones (aguda y crónica), pero no fue hasta 1930, al comenzar a realizarse investigaciones en Europa sobre la médula ósea, cuando se empezaron a comprender mejor las alteraciones morfológicas de las células madre que producen esta enfermedad.

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